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Puerto Rico entra al circuito internacional de asados ancestrales con Pitmaster Lucca

  • Foto del escritor: Parcha gastronómica
    Parcha gastronómica
  • 5 may
  • 4 Min. de lectura

Por Kimberly Domínguez Medina


Collar de insignias. Cada una en representación a los paises participantes en el Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales. Fotografía tomada por Kimberly Domínguez Medina.
Collar de insignias. Cada una en representación a los paises participantes en el Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales. Fotografía tomada por Kimberly Domínguez Medina.

Por primera vez, Puerto Rico tuvo representación en el Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales. La participación no fue desde la parrilla, sino desde el juicio: Pitmaster Lucca, fundador de La Manada Ribs V8 The Place, formó parte del panel de jueces en la competencia celebrada en México, donde participaron 16 países.


A diferencia de los circuitos tradicionales de barbacoa en Estados Unidos, este campeonato se rige por prácticas ancestrales, lo que implica técnicas, reglas y criterios de evaluación distintos. Para Lucca, ese contexto elevó el nivel de exigencia de su rol.


“Siempre traté de ser empático con los equipos. Aunque los jueces probamos sin saber de qué equipo es cada plato, es importante ponerse en su lugar. No juzgar si algo no salió como se esperaba, pero a la vez ser justos con las puntuaciones”, explicó.

El chef también destacó uno de los mayores retos de su experiencia: liderar como juez dentro de su mesa. “Cuestionar a otros jueces cuando daban una calificación más alta o más baja del resto me obligó a crear una coraza personal. Lejos de tener conflictos, eso permitió construir conexiones valiosas”, añadió.


El campeonato dejó como resultado a equipos de Bolivia y Venezuela ocupando los primeros lugares. Aunque los jueces desconocen la autoría de los platos durante la evaluación, Lucca asegura que la disciplina fue evidente.


“Desde donde yo estaba, se podía ver cómo los equipos asumen responsabilidades y ejecutaban con disciplina. Esa disciplina marcó la diferencia, sostuvo el chef.


Más allá de la competencia, la experiencia tuvo un peso simbólico importante para el chef: representar a Puerto Rico en un escenario internacional enfocado en tradiciones culinarias.


“Llevar el mensaje de que todo nace aquí, con nuestros taínos, y que eso se reconozca fuera del país, fue sumamente especial”, expresó.


De cara al futuro, Lucca afirma repetirá la experiencia. Menciona que se trabajará en la formación de un equipo que represente a Puerto Rico en próximas ediciones. Su enfoque, sin embargo, va más allá de competir: busca educar.


“La misión ahora es educar, junto con los dos muchachos que me acompañaron para crear un equipo de competencia para representar a Puerto Rico, mientras yo continúo como maestro y juez”, afirmó.

Fotografías 1 y 2 suministradas. Fotografía 3 por Kimberly Domínguez Medina



La falta de apoyo: el reto de internacionalizar la gastronomía puertorriqueña


La participación en este tipo de eventos también pone en evidencia una realidad que enfrenta la industria gastronómica local: la falta de apoyo económico y estructural para competir a nivel internacional.


Aún cuando Lucca contó con el respaldo de la Academia Puertorriqueña de Gastronomía (APUGA) y otros auspiciadores, reconoce que queda camino por recorrer.

“Se debe sacar una partida para apoyar la gastronomía puertorriqueña. Hemos hecho mil cosas. Tenemos una historia espectacular, el talento y embajadores, pero a veces es frustrante tener las invitaciones, las conexiones, los espacios para sobresalir pero económicamente no le puedes llegar”, señaló.


Para el chef, el apoyo no solo beneficia a individuos, sino que impacta directamente la proyección del país.


No se trata solo de mí. Es la isla, es de Puerto Rico por agradecido con APUGA y la gente que estuvo detrás”, puntualizó.


Educar para preservar: la Universidad de la Barbacoa


Ese compromiso con el desarrollo de la gastronomía local se materializa en uno de sus proyectos más importantes: La Universidad de la Barbacoa. El espacio educativo que ha recibido a más de 5,000 estudiantes de todas las edades, ofreciendo talleres sobre técnicas de asado, ahumado, cocina en fogón e historia de la barbacoa.


La iniciativa surgió durante la pandemia, cuando sus seguidores comenzaron a interesarse por los contenidos educativos que compartía en transmisiones en vivo.

Para Lucca, la educación es clave para el futuro de la cocina en Puerto Rico.


“Yo les digo a los estudiantes que todos podemos crear cosas espectaculares. No dependamos de comer cosas espectaculares en un restaurante. Tenemos la responsabilidad de crear en la cocina”, afirmó.


Ese proceso de enseñanza se traduce en historias concretas. Desde personas que aplican lo aprendido en sus hogares hasta profesionales que han desarrollado sus propios conceptos gastronómicos.


“Me llena demasiado que mucha gente pueda ganar algo más o ganarse el sustento por algo que uno sembró. Yo siempre estoy con eso de sembrar. Sembrar semillas y ver como florece es algo que me llena mucho”, expresó.



Documentar para no olvidar


El chef quien además es el protagonista de  “El Caminante”, una serie gastronómica creada y dirigida por Rafael Ruiz Mederos de La Mafia PR, que busca documentar la historia culinaria de Puerto Rico. Para Lucca, este tipo de proyectos son esenciales para preservar el legado gastronómico del país.


“Debemos continuar creando alianzas para documentar y dejar escrita nuestra historia. Que no sea tarde. Lo importante es crear vínculos y dejar huellas. Sobre todo dejar huella”, sostuvo.


Un llamado a las futuras generaciones


Como mensaje final, el pitmaster enfatiza la importancia de educar desde temprana edad sobre las raíces culinarias de Puerto Rico, en especial el legado taíno.


“Debemos enseñarle a nuestros niños ese legado. En La Manada tenemos un bucán para mostrar una de las primeras formas de cocinar en la isla y me llena mucho cuando la gente va de visita y descubre algo que no sabía”, explicó.

Para Lucca, esta responsabilidad no recae únicamente en las escuelas o en los educadores, sino en toda la sociedad. El futuro de la gastronomía puertorriqueña, insiste, depende tanto de preservar su historia como de crear nuevas oportunidades para que trascienda más allá de la isla.


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