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Puerto Rico: una cocina de sabores que migran.

  • Foto del escritor: Parcha gastronómica
    Parcha gastronómica
  • hace 4 horas
  • 14 Min. de lectura


Reportaje escrito por Kimberly Domínguez Medina.



Una identidad que nace de la mezcla


A lo largo de su historia, Puerto Rico se ha definido como un país construido desde la convergencia de culturas. La herencia española, africana e indígena no sólo dio origen a su identidad, sino que continúa manifestándose en múltiples aspectos de la vida cotidiana. En la cocina, esa mezcla no es un concepto abstracto: es una práctica viva.


Hablar de la gastronomía puertorriqueña implica hablar de procesos históricos complejos: colonización, migración, intercambio comercial y adaptación cultural. Cada plato, cada técnica y cada ingrediente responde a un momento específico en la historia del país. Desde el uso del pilón hasta la fritura profunda, desde el sofrito verde hasta el arroz como base alimentaria, todo tiene una raíz.


La gastronomía puertorriqueña ha sido, desde sus inicios, el resultado de un proceso constante de intercambio cultural. Sin embargo, en las últimas décadas, ese proceso ha tomado una nueva dimensión. La presencia de restaurantes de cocina extranjera ha crecido de manera notable en la isla, transformando la oferta culinaria y ampliando las experiencias disponibles tanto para residentes como para visitantes.


Más allá de la introducción de nuevos sabores, estos espacios reflejan cambios estructurales en el mercado, el turismo y los hábitos de consumo. Se trata de propuestas que, aunque internacionales en concepto, operan dentro del ecosistema local, convirtiéndose en piezas activas de la economía gastronómica del país.


Raíces históricas: de la barbacoa taína a la cocina contemporánea


Para comprender la evolución de la gastronomía puertorriqueña, es necesario mirar hacia sus orígenes.


El chef puertorriqueño Juan Camacho explica que los taínos, primeros habitantes de la isla, aportaron técnicas fundamentales que aún hoy permanecen vigentes. Entre ellas, destaca la barbacoa, un método de cocción prehispánico originado en el Caribe que, tras la llegada de los españoles, se difundió por el continente americano y continúa siendo utilizado en la actualidad. El chef de Casita Miramar y la Casita Blanca destaca que aunque los taínos tenían una cocina solo de sobrevivencia, ese legado ha sido fundamental para las cocinas.  Este tipo de transferencia cultural evidencia que, incluso en sus etapas más tempranas, la cocina en Puerto Rico ya era un espacio de intercambio en las cocinas. 


Representación de barbacoa taína en La Manada Ribs. Video por Kimberly Domínguez Medina


Por su parte, la chef y líder culinaria Giovanna Huyke indica los taínos aunque fueron desapareciendo nos dejaron la mezcla de especias para preservar la comida. La chef quien es jueza del programa culinario Super Chef Celebrities, también destaca la llegada de los españoles, indica que ellos introdujeron ingredientes como el cerdo, el arroz y diversas especias europeas. Posteriormente, la población africana esclavizada aportó técnicas, sabores y formas de preparación que resultaron fundamentales en la construcción de la cocina criolla y la cocina de comunidad. 


“De los africanos tenemos esa cocina en una olla común donde se trataba de complacer a todo el de la tribu”, explica la chef.

Pero esta mezcla no solo se quedó ahí, la llegada de Estados Unidos a la isla trajo consigo rapidez, ahorro de tiempo y dinero. A causa de la industrialización, se crea el único sofrito verde en el mundo culinario: el sofrito boricua. Huyke describe la cocina puertorriqueña como un proceso de integración simultánea, comparable a un guiso donde múltiples influencias se mezclan al mismo tiempo. Según la chef, la huella indígena, el sazón africano, las memorias europeas y las dinámicas coloniales se unieron para construir la base de lo que hoy se reconoce como cocina puertorriqueña.



Influencia estadounidense: cambios en el consumo y la industria


El siglo XX marcó un punto de inflexión en la relación de Puerto Rico con la comida. La influencia estadounidense, particularmente a partir de la década de 1950 y 1960, introdujo nuevas dinámicas de consumo. La división de McDonald's Latinoamérica reporta que su primer restaurante latinoamericano fue en Puerto Rico para 1967, este acontecimiento marcó en la isla el concepto de comida rápida. El fotógrafo y videografo culinario Rafael Ruiz Mederos indica que bajo su percepción; la comida rápida estadounidense ha sido la influencia extranjera más grande en la isla. La expansión de cadenas de comida rápida no solo transformó la oferta gastronómica, sino también la percepción del tiempo, la conveniencia y el acceso a los alimentos. Comer dejó de ser un acto exclusivamente doméstico para convertirse en una experiencia cada vez más externalizada.


Fotografía de primer Mc Donald's en Puerto Rico 1968 frente al hotel Normandie en San Juan. Crédito: INS
Fotografía de primer Mc Donald's en Puerto Rico 1968 frente al hotel Normandie en San Juan. Crédito: INS

Según datos del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, actualmente existen 1,495 restaurantes de comida rápida en la isla. Aunque este conteo incluye cadenas locales como El Mesón Sándwiches y Taco Maker, ambas franquicias puertorriqueñas que representan cómo el concepto de “fast food” ha sido adaptado al mercado local, la cadena internacional Burger King es la que cuenta con mayor número de locales, con aproximadamente 166 establecimientos distribuidos principalmente en San Juan, Bayamón y Carolina, superando incluso a McDonald’s en presencia física en la isla.

Este cambio impactó la industria gastronómica local, obligando a restaurantes tradicionales a adaptarse a nuevas expectativas del consumidor y pensar sobre todo en el factor tiempo.


Puerto Rico como punto de llegada: migración y transformación culinaria


La posición geográfica de Puerto Rico, sumada a su relación política con Estados Unidos, ha convertido a la isla en un punto de tránsito y asentamiento para diversas comunidades migrantes.


Durante la década de 1960, comenzaron a establecerse algunos de los primeros restaurantes de cocina extranjera. Entre ellos, destacan espacios como Metropol, representando la cocina cubana en 1965, y fondas chinas como El Catay en el Viejo San Juan, pioneras en diversificar la oferta gastronómica local.


Fotografía de Restaurante El Catay en San Juan. Crédito: El botín de San Juan.
Fotografía de Restaurante El Catay en San Juan. Crédito: El botín de San Juan.

El planificador Juan Carlos Vega, de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, señala que documentos y fotografías conservados en la biblioteca de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, identifican la avenida Roosevelt, en San Juan, como una de 

las primeras zonas donde coexistieron múltiples conceptos culinarios internacionales.


Algunos de ellos son: Panaderia La Ceiba, dulcería Suizeria y el restaurante mexicano Aurorita. Conceptos que hoy día continúan abiertos y ofrecen productos internacionales al puertorriqueño. Según Vega, esta concentración de restaurantes dio paso, de forma orgánica, a una de las primeras rutas gastronómicas del país, aunque nunca fue formalmente designada como tal.


La cocina como espacio de intercambio cultural


La llegada de propuestas culinarias extranjeras no ha significado la sustitución de la cocina local. En muchos casos, ha generado procesos de adaptación y fusión.


Un ejemplo emblemático es la comida china puertorriqueña. Según el texto “Cuentos de la carretera central” del periodista Miguel Méndez Muñoz, las primeras fondas chinas fueron establecidas por confinados que llegaron desde Cuba y que, tras cumplir condenas vinculadas a la construcción de carreteras, se establecieron en la isla.


Tras cumplir sus condenas, estos individuos encontraron en la cocina una forma de sustento. Sin embargo, al enfrentarse a un nuevo contexto cultural y a la disponibilidad limitada de ingredientes tradicionales, comenzaron a adaptar sus recetas.


A partir de ese proceso, surgió una cocina híbrida que incorporó ingredientes locales y desarrolló combinaciones particulares, como el arroz frito adaptado al gusto puertorriqueño, el pollo frito y el uso de tostones con ajo como acompañante, una práctica distintiva de la isla.


Rafael Ruiz Mederos, quien además es director de comerciales, cuestionó el porqué la comida china en Puerto Rico aún no se considera oficialmente puertorriqueña. El fotógrafo indica que la comida china ya cumple con una serie de factores que la hacen puertorriqueña: tiene más de 50 años consecutivos en la isla, es accesible y por último siempre están abiertos.


“Los chinos han estado en los peores momentos de la isla. Abrieron luego del huracán Maria, abren en elecciones, en pandemia, en despedida de año y ¿Qué hace el boricua? No va a trabajar, que está bien. Pero, los chinos si, ellos siempre están ahí,” apuntó Ruiz. 

Al mismo tiempo, el chef Camacho indica que la comida china es puertorriqueña y punto, así no haya nadie que la haya denominado como tal. “Nosotros mismos a través del tiempo lo sabemos,” exclamó. 


Es innegable la aportación de la comunidad asiática en la isla y no solo en la comida. La infraestructura de sus restaurantes, la localización de heladerías de pueblo y los nombres de los locales son ejemplo vivo de su cultura. Hoy en día, los reportes del Departamento de Estado de Puerto Rico y el Comité de Asuntos Asiáticos de la Cámara de Comercio de Puerto Rico  indican que hay sobre 500 restaurantes chinos en toda la isla. Puerto Rico es el país con más restaurantes chinos por milla cuadrada. 


Combinación china de costillas. Video por Kimberly Domínguez Medina, grabado en The Lion King Restaurant en Carolina, Puerto Rico.

Migración dominicana: mano de obra y transformación del sabor


Otra de las influencias determinantes en la evolución de la gastronomía puertorriqueña ha sido la migración dominicana. El doctor José A. Holguín, catedrático del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, documenta en su investigación: “La migración dominicana hacia Puerto Rico a partir de 1960: Un acercamiento historiográfico basado estudios culturales” que, tras el fin de la dictadura de Rafael Trujillo y los eventos políticos posteriores, República Dominicana experimentó una crisis socioeconómica que impulsó la migración hacia Puerto Rico.


“Puerto Rico, por su proximidad geográfica y cultural, además de su relación política con Estados Unidos, resultó ser un destino atractivo para quienes huían de la inestabilidad”, explicó Holguín en su investigación.


Coincidiendo con este flujo migratorio, los chefs Giovanna Huyke y Juan Camacho coinciden en que la isla atravesaba un periodo de crecimiento en su industria gastronómica. La proliferación de restaurantes, fondas y cafeterías generó una alta demanda de mano de obra.


El chef Juan Camacho sostiene que la comunidad dominicana fue clave para el desarrollo de estas cocinas, mientras que el fotógrafo y director culinario Rafael Ruiz Mederos señala que la industria gastronómica ofrece un espacio accesible para la inserción laboral, debido a su dinámica operativa.


Más allá del aspecto laboral, la influencia dominicana también se refleja en el sabor. Giovanna Huyke afirma que esta comunidad ha dejado huella en preparaciones tradicionales, generando similitudes en platos como el arroz, las habichuelas y los pasteles.


“La forma en la que ellos sazonan la comida y el uso de la sal fue un antes y un después en las cocinas puertorriqueñas”, mencionó Huyke. 

Lugares como Santurce, Rio Piedras y Loíza son destacadas por ofrecer esa fusión denominada popularmente "domirriqueños" que la población tanto apoya. Para el cocinero dominicano Luis, propietario de la fonda La cocina de Junior en la Plaza del Mercado en Río Piedras. Puerto Rico no tiene nada que envidiarle a la comida dominicana. Reconoce que el dominicano tiene más sabor en la comida y que Puerto Rico inevitablemente lo adquirió,  pero destaca la técnica y la forma en la que se cocina en la isla que lo acogió hace más de 30 años. 


“Yo he cocinado con puertorriqueños que me han sorprendido muchísimo, ellos me han enseñado, cocinan más saludable pero riquísimo", expresó Luis. 

Propietario de La cocina de Junior ubicado en la Plaza del Mercado en Rio Piedras. Fotografía por Kimberly Domínguez.
Propietario de La cocina de Junior ubicado en la Plaza del Mercado en Rio Piedras. Fotografía por Kimberly Domínguez.

Una oferta gastronómica en expansión


En la actualidad, la oferta gastronómica en Puerto Rico refleja una diversidad cada vez más amplia. En zonas como San Juan y otros puntos turísticos del área metropolitana, la apertura de restaurantes de cocina internacional responde tanto a la globalización como al crecimiento del turismo gastronómico.


No obstante, este desarrollo presenta retos estructurales. A nivel institucional, el impulso del turismo gastronómico ha sido limitado. La Compañía de Turismo de Puerto Rico contó durante años con la chef Norma Llop en la dirección de esta área. Tras su retiro, según coinciden fuentes de la industria, no se ha mantenido una estructura igualmente definida. Sin embargo, de parte del gobierno, las agencias Rums of Puerto Rico y Voy Turisteando han tomado las riendas del turismo gastronómico en la isla. 


Ante este escenario, han sido los propios actores del sector quienes han asumido un rol protagónico y han entrado a trabajar de la mano con el gobierno, tal es el caso de Ramón Diaz Garcia, bartender, co-dueño de La Casita de los Rones y colabora como portavoz de Rums of Puerto Rico. La gran demanda del turista hace que de parte del sector tome este tipo de decisión. 


Según Discover Puerto Rico, el DMO de la Compañía de Turismo de Puerto Rico. En 2024, Puerto Rico registró aproximadamente 11.7 millones de turistas en total (7.5 millones internacionales y 4.2 millones locales). 


El gasto promedio por visitante fue de:

  • $1,009 (turistas internacionales)

  • $939 (turismo interno)


La industria turística generó alrededor de $18,000 millones para la economía de Puerto Rico, de estos $4.6 millones fue en el sector de alimentos y bebidas. Discover Puerto Rico junto a Tourism Economics indican que la industria gastronómica es el sector que más dinero genera dentro del turismo. 


La industria desde adentro: colaboración e innovación


El mixólogo Roberto Berdecia, cofundador del bar La Factoría, ha impulsado iniciativas como Puerto Rico Cocktail Week, enfocadas en el desarrollo profesional dentro de la industria.


Según explicó Berdecia, estos espacios fomentan el intercambio entre profesionales locales e internacionales, generando oportunidades de colaboración. Puerto Rico Cocktail Week es una entidad sin fines de lucro que ayuda al desarrollo de la industria gastronómica local brindando herramientas a los profesionales de la industria que mejoran su bienestar laboral. 


“El ‘networking’ es clave. Muchas de estas personas participan para conectar, compartir conocimiento y desarrollar proyectos que eventualmente impactan la experiencia del consumidor. Estas colaboraciones muchas veces no son mías, no son de la entidad, son de ellos mismos que buscan colaborar y compartir”, indicó el mixólogo.


En esa misma línea, el proyecto La Mafia PR, medio gastronómico digital liderado por Rafael Ruiz Mederos, ha desarrollado el concepto “La Mafia Colab”, una serie de colaboraciones entre restaurantes que buscan crear propuestas culinarias únicas de edición limitada. Estas propuestas no solo responden a tendencias, sino que también exploran nuevas formas de interacción entre marcas, chefs y consumidores.


“A mi me encanta comer y yo digo que soy el “hyper foodie” más “hyper foodie”  de Puerto Rico. Yo estoy entre dos mundos; una voz y defensor de la industria, pero también soy consumidor y me digo: que me encantaría ver que alguien cree y es ahí que evoluciona mi parte creativa sin ir a lo vergonzoso, describió. 


Estas iniciativas, que han incluido combinaciones como pizza birra, helado de maíz fresco en cono vegano o ramen de caldo santo, funcionan como espacios de experimentación donde se materializa el intercambio cultural. Según el rotativo digital Metro, el segmento de eventos y convenciones culinarios generó más de $207 millones en 2025, posicionando a la isla como un destino turístico de intercambio cultural culinario. 


No hay una cifra oficial consolidada, pero con base en la programación anual de festivales gastronómicos, ferias especializadas y eventos culinarios documentados en medios gastronómicos puertorriqueños en 2025–2026, se estima que en Puerto Rico se celebran más de 15 eventos gastronómicos organizados al año, sin contar actividades más pequeñas o recurrentes (como mercados, ferias de restaurante, y pop‑ups en diferentes municipios)


Impacto económico: inversión, competencia y desigualdad


El crecimiento de la oferta gastronómica internacional también plantea interrogantes sobre sus implicaciones económicas. Uno de los elementos centrales en este debate es la Ley 60, que ofrece incentivos contributivos a inversionistas extranjeros. Según información oficial de Invest Puerto Rico,  esta legislación incluye beneficios como exenciones contributivas y reducciones en impuestos sobre propiedad en sectores como turismo, bienes raíces e industrias creativas. La gran mayoría de estos extranjeros han sido estadounidenses con poder adquisitivo para invertir en Puerto Rico.


Aunque no existe una cifra exacta de cuántos estadounidenses se han mudado específicamente por la Ley 60, datos de la U.S. Census Bureau refleja que más de 27,000 personas se trasladaron desde Estados Unidos a Puerto Rico entre el año 2021 y 2022. Paralelamente, el Departamento de Hacienda de Puerto Rico publicó que  el número de beneficiarios directos de estos incentivos contributivos ha aumentado de 3,146 a más de 5,000 en solo tres años.


A pesar de que estas medidas buscan atraer inversión, diversos sectores señalan que generan una brecha entre inversionistas extranjeros y empresarios locales. Esta ley, ha sido duramente criticada por la población gracias a la desigualdad que produce.


El aumento en el valor de las propiedades y el costo de vida ha sido asociado, en parte, a la llegada de inversionistas atraídos por estos beneficios, lo que impacta la capacidad de los residentes para acceder a vivienda y desarrollar negocios.


El chef Juan Camacho atribuye esta situación a factores estructurales vinculados al modelo económico colonial del país:


“El puertorriqueño siempre ha sido hospitalario, recibimos al extranjero con los brazos abiertos, bien abiertos. Pero, el reto está en lograr un balance donde esa apertura no afecte las oportunidades del que ya está aquí, balance difícil de lograr por nuestro estatus colonial”, señaló.


Roberto Berdecia co-dueño del bar La Factoría indica que aunque no ha estado inmiscuido en el proceso de permisología de sus comercios, si lo que se comenta entre dueños de la industria es que las oficinas gubernamentales reciben y ayudan al inversionista extranjero haciéndoles el camino más fácil con la excusa de que ellos no conocen los procesos. 


Identidad en tensión: preservar mientras se transforma


A pesar de la expansión de la cocina internacional, la gastronomía puertorriqueña continúa siendo un eje central de la identidad cultural. Para la chef Giovanna Huyke, el reto principal es preservar los sabores y técnicas tradicionales en medio de nuevas tendencias.


“No somos sobrecitos de sazón. ¡NO! Somos mucho más que eso. Nuestra comida tiene profundidad, historia y técnica”, afirmó.

Actores de la industria como Camacho y Berdecia coinciden en que la calidad de los ingredientes, el respeto por la tradición y la innovación consciente son elementos clave para el desarrollo sostenible del sector. Aunque Puerto Rico consume solo el 15% de lo que produce. En los últimos años, la agricultura en Puerto Rico ha mostrado signos claros de recuperación y crecimiento. Según el Censo de Agricultura 2022, publicado por el Departamento de Agricultura de Puerto Rico en colaboración con el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas (NASS), el valor total de la producción agrícola alcanzó $703 millones, un aumento de 45 % en comparación con 2018.


Asimismo, la superficie cultivada creció de 487,775 a 494,481 cuerdas, evidenciando una expansión tangible de la actividad agrícola en la isla. Estos incrementos también se reflejan en el ingreso bruto estimado del sector, cercano a $939 millones, lo que indica que no solo se produce más, sino que la agricultura se vuelve más rentable y estratégica. Este impulso demuestra cómo la producción local está recuperando relevancia, fortaleciendo la economía rural, proveyendo insumos frescos a la industria gastronómica y contribuyendo a la autosuficiencia alimentaria en Puerto Rico.


Reconocimiento internacional y futuro culinario


La evolución de la gastronomía puertorriqueña no solo se percibe a nivel local. En los últimos años, ha recibido reconocimiento en escenarios internacionales que validan su calidad y creatividad.


Espacios como La Factoría han sido incluidos en listas de los mejores bares del mundo, mientras iniciativas locales como Frutos del Guacabo, continúan posicionando a Puerto Rico como un destino gastronómico relevante en el Caribe. Estas distinciones reflejan un proceso más amplio: la capacidad de la cocina puertorriqueña para adaptarse, integrar influencias y, al mismo tiempo, preservar su identidad.


El profesor José E. López, de la Universidad de Illinois, compartió a través del Instagram de la creadora de contenido El Rant de Glory su visión sobre la gastronomía puertorriqueña, afirmando que es “la más universal del mundo”. Según López, el plato nacional, el arroz con gandules, refleja esta fusión de culturas: el arroz proviene de Europa, mientras que los gandules llegaron desde África, específicamente desde Kenia. Además, Puerto Rico es el único país del Caribe que llama “guineos a los plátanos, un nombre que remite a Guinea, en África.


El historiador también resalta el mofongo, plato típico de la isla, cuyo origen africano se ubica en Angola y el Congo, ejemplificando cómo el puertorriqueño ha acogido influencias desde el norte de África hasta el río Congo. El achiote, otro ingrediente esencial del arroz con gandules, evidencia la herencia indígena: los taínos lo utilizaban para repeler mosquitos  y dar color a sus alimentos, y hoy se sigue empleando, principalmente en aceite, para conferir ese tono característico a los guisos boricuas. López menciona además que Puerto Rico es el único lugar que consume asopao, un plato distinto a la sopa tradicional, traído por judíos que buscaban refugio en las colonias españolas. Su relato refuerza la idea de que la gastronomía puertorriqueña es el producto de culturas entrelazadas, un testimonio vivo de la historia y la diversidad que define a la isla.


Orden de mofongo con alitas en Restaurante Alitas Boricuas ubicado en Carolina, Puerto Rico. Video por Kimberly Domínguez Medina.

En esa tensión entre tradición y apertura, Puerto Rico no solo transforma su manera de comer, sino también la forma en que se proyecta ante el mundo. La expansión de la gastronomía extranjera en Puerto Rico evidencia cómo la comida funciona como un punto de encuentro entre culturas. En un escenario donde conviven recetas tradicionales con propuestas internacionales y la producción local se fortalece, la isla continúa construyendo una escena culinaria diversa, dinámica y en constante evolución, tal y como inició consolidando su posición como referente gastronómico en el Caribe y el mundo.




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